
En un país tropical vivía un perretero real y su dueño.
El perretero real se llamaba Eko. Tenía una cabeza de perro, un cuerpo lleno de estrellas, una sierra en la columna y ubres. Su cola era igual a la de un pavo real.
Su dueño se llamaba Robocop 5.8. A Eko le extraía su leche y lo alimentaba bien.
Pero detrás de su casa habitaba un monstruo en una gran zanja. Era un Talismán de espirales que odiaba a Eko por su preciada leche.
Por eso un día decidió salir de su zanja y atacó a Eko. Robocop como un gran dueño fabricó un gran bozal. Y de un buen saque se lo puso. Después su vecino Don Pipo decidió quedarse con Talismán de Espirales.
Juan Romero