
En un pueblo muy triste y medieval, vivía una bruja muy mala y cruel. A ella le gustaba comer carne de niños de cinco a siete años, pero no le gustaba la gente alegre. Un día de lluvia vio un montón de antorchas y horcas. Ella sabía que sus días estaban contados.
Ese mismo día se encontró con sus dos hermanas. Juntas decidieron comer niños, cuando salieron se dieron cuenta que los aldeanos les estaban tirando flechas prendidas fuego. Entonces pensaron que podrían pedirle ayuda a su madre. Pero cuando fueron a verla a ésta ya la habían colgado. Las hermanas decidieron vengarse. Enfurecidas, juntas mataron a sesenta personas con sus dagas hechizadas. Los aldeanos se enojaron tanto que juraron colgar a las tres brujas. Hicieron bombas de humo, las brujas entraron en un estado de confusión y los aldeanos lanzaron sus redes de pesca y las atraparon. Luego las colgaron. En sus tumbas plantaron tres pinos que protegería a la aldea del regreso de las brujas. Pero estas no fueron las únicas brujas, ni fueron las únicas tumbas, ni fueron los únicos pinos. Así nació el BOSQUE.



