
Santiago era alegre, le gustaba el handball, el té de frutas y jugar ajedrez.
Era un poco tonto, pero buen amigo. Además no sabía nadar, eso causaba muchas burlas en la pileta de la escuela.
-¡jA JA! Santiago no sabe nadar. dijo Dilan
-Santiago sí sabe nadar, Dilan, dijo Agustina, aunque ella sabía que él no sabía.
Un día en la pileta, Santiago estaba primero cuando de repente Dilan empuja a Agustina, ésta cae empujando a Santiago hacia el agua.
¡Splash!
Santiago pegó un grito inhumano. Tenía más miedo, agitó los brazos sin pensar, ¡GLUP! Salió a la superficie aunque en más tiempo del que pensaba. Él estaba pensando que Agustina sin querer le había enseñado a nadar.
mi chiquito, todo un escritor! este cuento me gusto mucho mucho
ResponderEliminarmuy bueno!! te felicito, hijo. Mamá
ResponderEliminarbueno cuento juan, muy buen cuento...
ResponderEliminartu primo (el que esta para el norte)
siga escribiendo que le da muy bien!